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Mostrando entradas de mayo, 2020

5. Lunes.

Durante mucho tiempo mi actividad favorita del domingo por la tarde era no hacer ningún plan, para poder concentrarme en dedicar las últimas horas del fin de semana a la depresión presemanal. Mi propósito era preparar cuerpo y mente para sintonizar con el lunes venidero que, por definición, desde mi época preescolar, vagabundeaba entre el malhumor, el quejido y la esclavitud estudiantil. Con el mismo ánimo, empezaba la semana, que no veía enderezarse hasta completado el martes. A mi juicio, era absolutamente de dementes, salir con la sonrisa puesta, como cantaba Tequila, (siempre estuve convencida que se refería al sábado o como mucho al viernes) y, si encima se trataba del lunes, creía que la cosa era digna de convertirse en el proyecto de algún lobotomizador profesional. Los lunes molones eran los padres. No sé si ha sido efecto de la vida adulta pero, el caso es que desprevenidamente se manifiestan. Tan reales como necesarios son los lunes molones. Llegan vestidos de pri...

4. Sospechosos habituales.

Nunca he sido de empezar el año haciendo una lista de propósitos, solo pensar en ello me daba una pereza absoluta, pero el 2020 llegó con ánimo de llevarme la contraria. Hoy, en mi zona, desescalamos a la fase 1 y, no sé qué alien habita en mí, pero llevo días, semanas y prácticamente los dos meses de confinamiento, confeccionando un catálogo de actividades, que sería la envidia del mejor resort, ciudad de vacaciones. Reencuentros previstos con tanto anhelo y anticipación, que he ido perfilando todos los detalles que la imaginación y las ganas me han permitido. Cuando empecé a diseñar cuáles serían los escenarios y los protagonistas de mi periplo desescalador, sin darme cuenta, comencé a fijarme más en la gente con la que me cruzaba en las escapadas maratonianas a la compra.  La visión de todos vestidos de incógnito en esta nueva normalidad, blindados con guantes y mascarillas, actuando nerviosa y torpemente, casi con ademán sospechoso, vino a desenmascar un ge...