Detesto las inscripciones.
Desde que volver a la rutina postnavideña suponía inscribirse al gimnasio, les tengo manía.
A todas. Incluida la necesaria para mi nacimiento blogueril. Así que realizado el esfuerzo, ya no me quedaron ánimos para ocuparme del producto de mis desvelos.
Mil amnésicos meses después, de repente, en mi memoria cobra vida aquel episodio.
Sin ninguna esperanza de rescatarlo acudo al portátil y no; ninguna revolución tecnológica había acabado con él.
Seguía existiendo.
Sin ninguna esperanza de rescatarlo acudo al portátil y no; ninguna revolución tecnológica había acabado con él.
Seguía existiendo.
Callado.
Inmaculado como el primer día.
Paciente.
Mi determinación es (casi) firme. Estoy dispuesta a corregirme y permanecer por aquí más tiempo del que me vieron por clase de remo indoor.
Para la (re)bienvenida, esta hoja de ruta y manifiesto personal:
Para la (re)bienvenida, esta hoja de ruta y manifiesto personal:
¡Hasta más ver!
Mafalda
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