Nunca
he sido de empezar el año haciendo una lista de propósitos,
solo
pensar en ello me daba una pereza absoluta, pero el 2020 llegó con ánimo
de llevarme la contraria.
Hoy, en mi zona, desescalamos a la fase 1 y, no sé qué alien habita en mí, pero llevo días, semanas y prácticamente los dos meses de confinamiento, confeccionando un catálogo de actividades, que sería la envidia del mejor resort, ciudad de vacaciones.
Reencuentros previstos con tanto anhelo y anticipación, que he ido perfilando todos los detalles que la imaginación y las ganas me han permitido.
Cuando empecé a diseñar cuáles serían los escenarios y los protagonistas de mi periplo desescalador, sin darme cuenta, comencé a fijarme más en la gente con la que me cruzaba en las escapadas maratonianas a la compra.
La visión de todos vestidos de incógnito en esta nueva normalidad, blindados con guantes y mascarillas, actuando nerviosa y torpemente, casi con ademán sospechoso, vino a desenmascar un genio delirista, que hasta este momento se había mantenido asintomático.
El caso es que cada una de las personas con las que me encuentro anima mi natural tendencia detectivesca y da rienda suelta a un juego de figuración, que consiste en averiguar qué clase de delincuente esconden, qué fechorías maquinarán camuflados tras el antifaz.
Y todo esto a cámara lenta, en blanco y negro, ellas con boina, ellos con sombrero como si fuera una convención de Bonnies y Clydes.
Sospechosos, sí; pero elegantes.
¿Algún
sospechoso habitual por ahí?

Ahora todos somos a la vez detectives en potencia y sospechosos. Detectives en nuestro afan de adivinar que es ese ruido que has oido en la calle y intentar ver si el culpable es esa vecina que te cae fatal. Pero tambien somos sospechosos porque el habito de salir a comprar se ha convertido en la elaboracion de un plan maestro como si fueramos a atracar el super porque como no al susodicho carro de la compra le acompaña los ya habituales mascarillas y guantes.
ResponderEliminarGran entrada me ha gustado mucho.
Tú das el perfil de enemigo público... Hasta ahí puedo leer.
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