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6. Pequeño vals vienés.

Hace unas noches, comentaba con Alberto que, a través de la poesía palpitamos, nos reconocemos, manifestamos y definimos, sin necesidad de larguísimas declaraciones. 

Basta un soneto para contener una vida entera, para explicarnos el mundo y también para hacer que nos olvidemos de él. Entonces me di cuenta que durante este tiempo de ruido y silencio, había olvidado que también es bálsamo.

Con el fin de semana por delante, rebusqué por la estantería, y me encontré con Bécquer, también aparecieron Miguel Hernández, Sor Juana Inés de la Cruz, Alejandra Pizarnik, Pedro Salinas y varias antologías poéticas que tomaron cuerpo entre mis manos y llenaron de alma las horas del sábado.

En mi deambular lírico no di con el poemario de Lorca, no recuerdo si lo presté o no, pero se me hizo irresistible no volver a Poeta en Nueva York, ni latir con su verso libre.
Internet al rescate.

Como cada vez que entro a la red, a la conquista, con ánimo de exploradora, aguijoneando Google en un vuelo sin mapa, tropecé además de con su obra, con su vida y las vidas que se vieron influidas por su huella indeleble.

 Fue en una librería de segunda mano de Montreal donde Leonard Cohen se encuentra con la poesía de Lorca, cautivando desde entonces y para siempre su vida personal y artística.


En 1986, Cohen participa en el álbum tributo Poetas en Nueva York con el sencillo, Take This Walz, que es una joya de belleza sublime. La letra es la traducción casi literal de Pequeño Vals Vienés del poeta granadino. 

Después de Cohen llegaron otras versiones maravillosas de esta declaración de amor no correspondido: Estrella y Enrique Morente, Lagartija Nick, Ana Belén y, de repente, con la madrugada a flor de piel, Youtube, me la insinúa y la descubro a ELLA.

Silvia Pérez Cruz.
Con una delicadeza a quemarropa, canta, llora y grita el mismo amor desgarrador que primero se batieron en duelo la pluma de Lorca y la voz de Cohen.



Y no, no estoy llorando. Es que se me ha metido un poco de amor en el ojo.



Comentarios

  1. En mi adolescencia sí que leí algo de poesía pero ahora la tengo completamente olvidada.

    Un saludo.

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  2. También la tengo algo olvidada, a pesar de lo bien que sienta...
    Un saludo.

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  3. Leo tanta poesía, que no podría vivir sin ella.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí me gustaría dedicarle más tiempo, sobre todo a la poesía actual, que la tengo pendiente.
      Gracias por pasarte.

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